Inteligencia Artificial

IA Agéntica Posicionamiento IA
Aparecer en ChatGPT Aparecer en Perplexity Aparecer en respuestas IA de Google Posicionamiento en IA (AEO) Posicionamiento en buscadores IA (GEO) Archivo llms.txt

Navegación

Servicios Proyectos IA Casos de Éxito Clientes 🚀 Tecnología IA Nosotros FAQs Auditoría Gratis

75

direcciones de la web antigua, todas conservadas

0

enlaces rotos tras el cambio

0 min

de corte en el correo de la empresa

más rápida que la web averiada que sustituye

Lo que pasó el 20 de agosto

La web no iba lenta: devolvía un error en todas y cada una de sus páginas. Quien buscara «reparación de calderas» y entrara en ella, se encontraba una pantalla de error. Nadie había tocado nada.

La causa fue un complemento de los que aceleran las webs hechas con gestores de contenido. Se actualizó solo, de madrugada, y dejó de entenderse con el resto. La web funcionaba además sobre una versión del sistema que ya no recibe mantenimiento desde hace tiempo.

La detectamos y la devolvimos al aire en menos de una hora. Pero volvió coja: para levantarla hubo que desactivar justo el complemento que la hacía rápida, así que la portada pasó a tardar cinco veces más en abrirse. Un parche, no una solución.

Y al mirar los datos apareció el problema de verdad

La caída era lo urgente, pero no era lo importante. Al revisar los datos de Google de los seis meses anteriores encontramos algo que el cliente no sabía: la web salía mucho en los resultados de búsqueda, pero casi nadie hacía clic. De cada doscientas personas a las que Google le enseñaba Tecnicalderas, entraba una.

Ese es un problema distinto al de posicionarse, y mucho más caro: el trabajo de aparecer ya estaba hecho y pagado, y se estaba tirando en el último paso. Por eso la web nueva no se diseñó para ser bonita, sino para ganar ese clic y resolver la duda del que llega asustado: se ha quedado sin agua caliente, la caldera pierde presión, no arranca.

Qué le hicimos

1. Web nueva de cero, sin piezas que se rompan solas

La web antigua dependía de un gestor de contenidos y de una pila de complementos que se actualizan por su cuenta. Cualquiera de ellos podía tumbarla, y uno lo hizo. La nueva no lleva nada de eso: se sirve ya montada, así que abre al instante y no tiene piezas sueltas que puedan fallar de madrugada.

2. La primera pantalla responde, no se presenta

Quien entra en una web de calderas no viene a leer la historia de la empresa: viene con una avería. Arriba del todo está el qué hago ahora —teléfono, WhatsApp y formulario— y justo debajo los motivos para confiar: años de oficio, autorizaciones y garantía por escrito. Primero se resuelve, luego se presenta.

3. Preparada para las campañas, no solo para Google

Muchas webs modernas pierden clientes cuando se abren desde dentro de Facebook o Instagram, y el dueño no se entera nunca: la web parece ir bien y los formularios no llegan. Lo hemos visto de cerca en otro cliente. Esta se diseñó desde el primer día para que eso no pase.

La parte que casi nadie hace bien: la mudanza

Cambiar la web de un negocio que ya sale en Google es la operación donde más clientes se pierden, y casi siempre en silencio. Se estrena la web bonita, las direcciones antiguas dejan de existir, Google las va borrando y meses después alguien pregunta por qué ya no entra nadie. Cuando se nota, el daño lleva medio año hecho.

Aquí se hizo al revés. Antes de tocar nada se hizo el inventario completo de las 75 direcciones que tenía la web, y la condición para salir fue que ninguna se quedara por el camino. Al terminar se comprobaron una a una: todas en pie, las pocas que cambiaron de sitio llevan a su equivalente exacto, cero enlaces rotos.

Y dos comprobaciones más que damos por obligatorias y que rara vez se hacen: el formulario se probó enviando una solicitud de verdad y verificando que llegaba al buzón del cliente —que la web diga «enviado» no demuestra nada—, y el correo de la empresa siguió funcionando durante todo el cambio, sin un minuto de corte. Para quien trabaja con presupuestos y avisos por email, eso no es un detalle.

Búsquedas con las que la gente llega a un negocio así

"Mi caldera pierde presión" "Reparación de calderas Alcalá de Henares" "No tengo agua caliente" "Mantenimiento de caldera precio" "Servicio técnico calderas Guadalajara" "La caldera no arranca" "Cambiar termo eléctrico" "Urgencias calefacción"

¿Para qué tipo de negocio funciona esto?

Quien tiene una web vieja que da sustos

Webs montadas hace años sobre gestores de contenido llenos de complementos, que se caen solas, van lentas y nadie se atreve a tocar por miedo a romperlas del todo. El miedo a cambiarlas es justo lo que las mantiene rotas.

Quien sale en Google y no recibe llamadas

El caso más frecuente y el peor entendido. No hace falta posicionarse más: hace falta que quien ya te ve decida entrar y llamar. Se arregla con el mensaje y el diseño, no con más presupuesto de publicidad.

Quien va a cambiar de web y no quiere perder lo ganado

Si tu web lleva años saliendo en Google, ese posicionamiento es un activo que se puede tirar a la basura en una tarde. Se conserva entero si la mudanza se planifica antes, no se improvisa el día del estreno.

¿Tu web te da sustos o no te trae clientes?

Te decimos gratis qué le pasa: si el problema es que no te ven, que te ven y no entran, o que estás a un complemento de quedarte sin web. Y si hay que cambiarla, se cambia sin perder ni una posición de las que ya tienes.

⚡ Reservar llamada gratuita

← Volver al listado de casos